Por Nikos Mottas
La reciente escalada de amenazas brutales y medidas coercitivas contra Cuba por parte de la administración Trump marca una nueva fase de una política que no es ni accidental ni episódica.
El endurecimiento de las sanciones, el ataque a los suministros de combustible, la intensificación de las restricciones financieras y la retórica abierta de intimidación constituyen en conjunto una agudización deliberada de la guerra económica contra el pueblo cubano.
